Los viajeros pueden tener una experiencia del sabor japonés desde las alturas. Como parte de la reapertura de la ruta directa Ciudad de México a Tokio, la chef Miriam Moriyama puso manos a la obra para crear un menú que concentra el tradicional sabor nipón y conquista el paladar de los viajeros.
La ruta a Japón regresó el pasado 25 de marzo después de tres años sin operar. Ahora con un vuelo diario sin escalas, Aeroméxico ofrece a sus pasajeros un menú confeccionado en colaboración con el restaurante Yoshimi -ubicado en el hotel Hyatt Regency México y liderado por la chef y sushiwoma Miriam Moriyama.
Es así como los pasajeros de Clase Premier podrán deleitarse con un menú que se define tanto por su minimalismo como por la diversidad de aromas y que, sin duda alguna, es capaz de trasladar hasta al País del Sol Naciente desde el paladar.
Conformado por tres tiempos (con entradas, plato fuerte y acompañamientos, así como postre) fue posible llevar el menú a bordo, luego de una técnica precisa de depuración.
“Ha sido todo un reto llevar las recetas de la chef Miriam a más de 10 mil pies de altura. Fue difícil. Pareciera muy sencillo que la chef nos ayude con las recetas pero la verdad es que adaptar, un menú fue complicado por cuestiones de materia prima, certificaciones y procesos de refrigeración”, dijo Christian Romero, gerente sénior de Producto a Bordo de la aerolínea.
Los alimentos, creados desde Yoshimi, funcionan para que el servicio a bordo agrade a los pasajeros a través de preparaciones como fideos de trigo, camarón cocido en jengibre y sopa miso, entre otros.
El abanico de posibilidades no termina allí, ya que la chef logró que el plato fuerte, que consiste en un robalo marinado en miso dulce, sea presentado fresco y delicioso en una vajilla de Noritake, apegada a las tradiciones orientales.
Vale la pena saber que el menú cambiará por temporada, al usar productos según las estaciones del año.
Moriyama no sólo se dedicó a confeccionar recetas con esmero, sino también a capacitar al comisariado de la aerolínea para que el servicio, tal como se lleva a la mesa en restaurante, llegue de manera impecable hasta los asientos.
“Fue un gran desafío hacer este menú, las dinámicas son muy diferentes. En la cocina, uno prepara y sirve, acá fue hacer pruebas de 6,12 horas para verificar sabores y salsas. Fue un trabajo de meses”, explicó Moriyama.
Si bien el servicio completo está disponible para los pasajeros Clase Premier, aquellos que viajan en clase turista también, podrán tener la experiencia culinaria, adaptada a la vajilla turista, según peticiones y disponibilidad.











