Ubicado en el Oberland Bernés, entre el Lago de Thun y el Lago de Brienz, Interlaken es uno de esos destinos que parecen diseñados para convertirse en tu primer gran crush con Suiza. Su nombre lo dice todo: está literalmente entre lagos, rodeado de montañas y es hogar de algunas de las vistas más icónicas del país, donde el Eiger, el Mönch y la Jungfrau se convierten en los verdaderos protagonistas del paisaje.
No es casualidad que esta zona sea considerada una de las puertas de entrada más espectaculares a la Suiza alpina: aquí todo se siente cinematográfico y, al mismo tiempo, sorprendentemente fácil de explorar.
Llegar desde México es mucho más sencillo de lo que suena. La ruta más práctica es volar hacia Zúrich o Ginebra con conexiones internacionales y, desde ahí, continuar en tren hasta Interlaken. Desde el Aeropuerto de Zúrich, el trayecto en tren suele tomar alrededor de 2 horas y 10 minutos; desde Ginebra, aproximadamente 3 horas y 15 minutos. Lo mejor: desde el momento en que subes al tren, el viaje ya se siente parte de la experiencia. Mira por la ventana, sigue el ritmo de los pueblos perfectamente alineados, cruza lagos de tonalidades azules casi imposibles y deja que las montañas empiecen a aparecer como adelanto de lo que viene.

Y eso es justo lo que hace especial a Interlaken: combina naturaleza, aventura y estilo sin sentirse complicado. Despierta entre montañas, toma un tren panorámico, camina junto al lago, deslízate sobre sus aguas turquesa en kayak, vuela en parapente o atrévete a contemplar los Alpes desde el aire en una experiencia de paracaidismo antes de cerrar el día con fondue, vino suizo y vistas que no necesitan filtro. Ya sea que busques una escapada romántica, una aventura outdoor, un retiro wellness, unas vacaciones familiares, un viaje gastronómico o una experiencia completamente instagrameable, Interlaken ofrece momentos inolvidables para cada tipo de viajero.
Usa Interlaken como base para explorar algunos de los pueblos alpinos más famosos de Suiza: Grindelwald, Lauterbrunnen, Wengen y Mürren. Sal desde Interlaken Ost, donde los trenes de Jungfrau Railways, los teleféricos y las rutas panorámicas hacen que moverte sea parte del encanto. Aquí no solo te trasladas de un lugar a otro; vives el trayecto. Recorre valles con cascadas, pasa por encantadores pueblos donde no existe la prisa, mira cómo las montañas aparecen detrás de las ventanas del tren y llega a estaciones que parecen pertenecer a una postal vintage.
En este escenario, Jungfrau Railways se convierte en una de las grandes claves del viaje. Más que un sistema de transporte, es la puerta de acceso a algunas de las experiencias más memorables de la región. Conecta Interlaken con Grindelwald, Lauterbrunnen, Kleine Scheidegg y Jungfraujoch – Top of Europe, uno de los lugares más famosos de Suiza. Para llegar más rápido a Jungfraujoch, viaja vía Grindelwald Terminal, toma el Eiger Express hasta Eigergletscher y continúa en el Jungfrau Railway, que atraviesa el corazón de los Alpes hasta llegar a la estación ferroviaria más alta de Europa.

Pero si hablamos de un playground alpino, la nieve merece su propio capítulo. Si cada invierno buscas una nueva montaña para esquiar, cambia el resort de siempre por una experiencia mucho más inesperada. Descubre la Jungfrau Ski Region, con más de 200 km de pistas distribuidas en áreas como Grindelwald-Wengen, Grindelwald-First y Mürren-Schilthorn, además de opciones para distintos niveles, snowboard, snowparks, freeride y descensos panorámicos. Aquí no solo esquías: te deslizas frente al Eiger, el Mönch y la Jungfrau, rodeado de paisajes que hacen que cada descenso se sienta como una escena de película.
Si ya conoces los resorts clásicos de Norteamérica o Europa, dale un twist muy suizo a tu próxima escapada de nieve. Cambia lo conocido por pueblos alpinos, trenes históricos, gastronomía de montaña, paisajes de impacto y una experiencia de esquí con mucho más carácter. Aquí la nieve no es solo el plan principal: es parte de un viaje completo, visual y diferente. Pasa la mañana en las pistas, disfruta un plato caliente de rösti suizo crujiente frente a los Alpes, toma un tren panorámico por la tarde y termina el día en un ambiente cozy con fondue, chocolate, vino suizo y ese tipo de silencio alpino que también se siente como lujo.








