Entre lagos, experiencias únicas y sabores alpinos, Interlaken revela una faceta sofisticada que va mucho más allá de sus famosas montañas.
Top of Europe, las actividades de aventura y las cumbres del Oberland Bernés suelen ser las primeras razones para viajar a Interlaken. Sin embargo, este destino de Suiza es mucho más que una puerta de entrada a las montañas. Hoteles históricos, viñedos frente al agua, experiencias de wellness poco convencionales, tradiciones artesanales y sabores ligados al paisaje justifican quedarse varios días.
Navega por el Lago Thun entre castillos y viñedos
Descubre el Lago Thun desde el agua, con recorridos que revelan pueblos, castillos y hoteles junto al lago enmarcados por el Eiger, el Mönch y la Jungfrau. En invierno, las cumbres nevadas, el azul profundo del agua y la tranquilidad del lago ofrecen una perspectiva completamente distinta del Oberland Bernés. Baja en Spiez y conoce una faceta poco explorada de Suiza: su producción vinícola. Las primeras referencias de viñedos en esta zona se remontan al año 994 y, actualmente, las vides crecen frente al lago, aproximadamente a 600 metros sobre el nivel del mar. Suiza exporta apenas alrededor del 1% de su producción de vino, por lo que probarlo aquí es una experiencia difícil de replicar fuera del país.
Recorre el sendero sensorial entre los viñedos, visita el Castillo de Spiez y termina con una copa de vino local frente a la bahía y al pico Niesen. El clima alpino favorece vinos frescos, elegantes y con buena acidez, desde blancos ligeros hasta tintos elaborados con Pinot Noir.
Explora el Lago Brienz y camina detrás de una cascada
El intenso color turquesa del Lago Brienz se debe a diminutas partículas minerales transportadas por el agua de los glaciares. A lo largo de sus orillas, bosques, pueblos de chalets y cascadas crean uno de los paisajes más distintivos de la región, con vistas que cambian por completo con cada estación. Baja en Giessbach y sube desde el embarcadero en un funicular inaugurado en 1879. En pocos minutos llegarás al Grandhotel Giessbach, una propiedad de la Belle Époque rodeada por bosque, jardines históricos y las famosas cascadas de Giessbach.
El agua desciende cerca de 400 metros a través de 14 niveles antes de desembocar en el Lago Brienz. Sigue el sendero que pasa detrás de una de las cascadas y observa el paisaje a través de la cortina de agua. Por la noche, algunas secciones se iluminan y transforman completamente la atmósfera. Continúa hasta Brienz, un pueblo reconocido por una tradición de tallado en madera con más de dos siglos de historia. Visita el Museo Suizo de Talla en Madera, el único del país dedicado por completo a esta disciplina, y busca una pieza elaborada por artesanos locales. Muy cerca, Trauffer World of Experiences, en Hofstetten, lleva esta tradición un paso más allá: incluso puedes tallar tu propia clásica vaca de madera Trauffer.

Vive un wellness alpino fuera de lo convencional
En el Lago Thun, el Sauna Boat convierte el wellness en un refugio flotante. Disfruta cuatro horas de sauna contemplando el panorama de las montañas a través de ventanales panorámicos y, cuando quieras refrescarte, entra directamente al lago. La embarcación funciona con un motor eléctrico y no requiere licencia para conducir botes. En el Lago Brienz, el HotTug lleva la experiencia todavía más lejos. Esta pequeña embarcación también funciona como tina: métete al agua a aproximadamente 38 °C y conduce el bote con un motor eléctrico mientras navegas rodeado por los Alpes.
Para un descanso más tradicional, entra al Spa Nescens del Victoria-Jungfrau Grand Hotel & Spa, con albercas interiores y exteriores, saunas y baños de vapor. A orillas del Lago Thun, el BEATUS Wellness & Spa Hotel permite pasar de su alberca de agua salina a 35 °C al agua fresca del lago desde su playa privada.
Hospédate en hoteles que forman parte del viaje
Los hoteles de lujo de Interlaken ofrecen mucho más que habitaciones con vistas. En el Grandhotel Giessbach, inaugurado en 1875, despierta rodeado por bosque y con el sonido de las cascadas. Llegar en barco y subir en funicular convierte el check-in en un viaje a otra época. En el centro de Interlaken, el Victoria-Jungfrau Grand Hotel & Spa se encuentra frente al parque Höhematte. Desde sus habitaciones y terrazas contempla la Jungfrau mientras los parapentes aterrizan en el parque. Otra opción histórica es Hotel Interlaken, uno de los hoteles más antiguos de Suiza. Elige hospedarte junto a uno de los lagos para despertar frente al agua o quédate en el centro para caminar hacia restaurantes, tiendas y estaciones de tren.

Prueba la gastronomía del Oberland Bernés
Ve más allá del fondue y prueba una raclette, preparada al raspar queso derretido sobre papas cocidas y acompañada con pepinillos y cebollitas encurtidas. Para probar el fondue de una forma completamente distinta, súbete al Cheese Fondue Float, una experiencia de fondue rafting. Abrígate bien y, con los pies secos, disfruta el fondue de queso alrededor de una mesa instalada sobre una balsa mientras un guía profesional rema desde Bönigen por el Aare rumbo a Interlaken. Disponible durante los meses más fríos, convierte un clásico suizo en una experiencia de invierno inolvidable sobre el agua.
Pide una Berner Platte, con carnes y embutidos tradicionales del cantón de Berna. En los restaurantes cercanos a los lagos, busca el Felchen, un tipo de corégono de agua dulce, además de trucha y perca. Acompaña la comida con un vino de Spiez o con una cerveza Rugenbräu, elaborada en Matten, junto a Interlaken. Elige una lager clara y refrescante o una Amber Oberland con notas de malta y caramelo. La misma cervecería produce uno de los recuerdos más inesperados de la región: el Swiss Mountain Single Malt Ice Label, un whisky que madura en Jungfraujoch, a 3,454 metros sobre el nivel del mar.
Interlaken es mucho más que una puerta de entrada
Navega por un lago alpino, llega a un hotel histórico en funicular, camina detrás de una cascada, talla tu propia vaca de madera, disfruta fondue en una balsa y descubre sabores que solamente se entienden al conocer el paisaje donde nacen. Entre el Lago Thun y el Lago Brienz, el lujo también puede ser navegar sin prisa, escuchar una cascada desde un hotel histórico o contemplar los Alpes desde el agua caliente mientras el valle desaparece bajo la niebla.








