Las flores de mayo han marcado la vida de Israel Barón, el mexicano que competirá en la final mundial de World Class 2023, a realizarse en Sao Paulo.
En mayo (de 1996) llegó al mundo, en mayo (de 2020) conectó con su pasión, en mayo (de 2022) se integró al equipo de Casa Prunes y este mayo se coronó triunfador rumbo al mundial de mixología.
Oriundo de Capulhuac, Estado de México, y estudiante en la UVM, campus Texcoco, Israel perfilaba su ruta hacia la organización de eventos: pasó la última parte de su carrera entre maletas y pases de abordar, pero la pandemia y los confinamientos viraron su rumbo.
“Una vez egresado, seguí trabajando en agencias de viaje. En marzo de 2020, en el aeropuerto rumbo a Tamaulipas, el cliente me habló y me dijo que ya no tomara el avión porque el evento se había cancelado, de ahí vino una lluvia de cancelaciones.
“Me encerré un mes en mi departamento a leer y hacer ejercicio, a desconectarme, pero luego decidí hacer algo más”, recuerda.
Israel vio en la escasez de cerveza, generada por las medidas sanitarias, una oportunidad: regresó a Capulhuac a probar suerte vendiendo cocteles. Con una publicación en Facebook promocionaba mojitos y margaritas.
“En mayo de 2020 puse un tablón en el patio de mis papás y empecé a ofrecer para llevar. Vendía 200 margaritas y 300 mojitos al día, descubrí que me gustaba mucho la barra y seguí investigando. La pandemia me hizo bartender”, detalla el campeón.
Al principio su crecimiento fue autodidacta, pero, ante el franco éxito de su negocio, Barón decidió volver a la escuela y especializarse.
“Entré a la Universidad Mexicana de Mixología a tomar un diplomado, en septiembre. Con ayuda del negocio, pagaba la escuela y mi transporte hasta Ciudad de México.
“Cuando mis clientes se enteraron, me pedían más porque sabían que ya estaba preparándome. Así, reforcé mi mapa de sabores y empecé a mezclar. Al final, tenía una carta con 30 cocteles”, detalla.
Tras un año de preparación, llegó el momento de buscar prácticas profesionales. El sueño de Israel era ser parte del equipo de Fifty Mils, dentro del hotel Four Seasons. No lo logró, pero su tenacidad conseguiría abrirle espacio en la barra de Casa Prunes, bajo la batuta de Mica Rousseau.
“Lavaba vasos, pulía la cristalería pero nunca me desesperé, eso más me motivaba. Mi papá siempre me inculcó ser el mejor en cualquier trabajo que desempeñe.
“Me paraba en una esquina donde veía toda la barra y si a alguien se le iba a acabar el jugo de limón, antes de que lo pidiera ya iba yo con la nueva botella. Me gusta anticiparme y eso me ha ayudado, poco a poco los líderes que he tenido me han puesto más retos que he sabido resolver”, destaca.
Israel terminaba puntualmente su rutina en Casa Prunes a las 11 de la noche, de lo contrario le era imposible el traslado de vuelta hasta Capulhuac. A pesar de las malpasadas y las enormes distancias recorridas, dedicaba sus días libres a la venta de cocteles para solventar sus gastos.
“Veía a los bartenders como súper estrellas y pensaba que sería difícil tener una estación o poder preparar cocteles algún día, pero mientras tanto decidí disfrutar lo que hacía”, confiesa el head bartender de Casa Prunes.
Rumbo al mundial
Para Barón llegar a la final de World Class implicó mucho estudio, sacrificios y un cambio de prioridades. Se trata, dice, de forjar una disciplina día con día.
“No recorrí este camino solo, lo hice con tres de mis hermanos en Casa Prunes y todo el equipo nos respaldó. Nos amanecíamos practicando y entrenamos cerca de 35 horas a la semana, además de cubrir nuestro turno”.
“En la semifinal teníamos que hacer un coctel que representara amor por la tierra y otro inspirado en una carta de amor para un artesano y su arte.
“Pensé en los artesanos de hoja de lata de mi pueblo; mandé a hacer unos jarrones de hoja de lata y ocupé capulines, frutos endémicos de mi pueblo, porque Capulhuac significa canal de capulines”, detalla.
Isra, quien se define como buen anfitrión, hospitalario y atento a los detalles, reconoce que se divierte mucho detrás de la barra y busca que los demás también lo hagan.
“Fue un gran reto, pero World Class te hace ver de lo que eres capaz, salir de tu zona de confort y experimentar”.










