A pesar de que existe un amparo para frenar las obras del tramo 5 y 6 del Tren Maya, la deforestación y la afectación al ecosistema avanza y se pone en riesgo no solo la vida de las especies, sino también la de quienes puedan ser usuarios del transporte, afirmó el activista Guillermo DChristy.
En entrevista, sostuvo que la construcción de una de las obras emblema del presidente devastó ya 9 millones de árboles del segundo corredor biológico más importante del continente, tan sólo detrás del Amazonas.
En febrero de este año, el Gobierno federal informó que modificaría el trazo del Tren y que para preservar la zona de cavernas y cenotes, se construirían 42 kilómetros de forma elevada; sin embargo, para hacerlo posible se colocarán estructuras de metal sobre un suelo poroso e inestable, que además de contaminar el manto acuífero subterráneo podría tener consecuencias en la operación del transporte, pues podría terminar por deslizarse o desgastarse con el peso de la construcción, explicó el experto.
ATENTAN CONTRA EL ECOSISTEMA
La Sedena y el Fonatur aseguraron la producción de 833 mil 918 plantas forestales que servirán para la reforestación de los mil 554 kilómetros del derecho de vía del proyecto ferroviario, sin embargo, de acuerdo con DChristy, tras la gran devastación de vegetación que se dio en lo que alguna vez fue selva, vendrá una nueva tragedia ecológica.
“Pensar que con reforestar vas a recuperar el ecosistema, pues no, no es verdad, así no funciona la cosa(…) con los árboles maderables que no son de la zona y no corresponden al tipo de suelo kárstico que tenemos aquí, entonces se procederá a un segundo ecocidio ya que todas esas plantas van a morir, no están acostumbrados a romper la piedra caliza para llegar al acuífero”.
Para el ambientalista y buzo, José Urbina, hay una flagrante violación por parte de autoridades pues trasgrede la suspensión definitiva del amparo que un juzgado concedió a un grupo de activistas para evitar la tala y desmonte; además de la resolución sobre no rellenar y/o obstruir cenotes, cavernas o dolinas, tal es el caso de la Dama Blanca, cuyas afectaciones generaron socavones en el área de construcción.
Agregó que, tras atentar contra más de 9 millones de árboles, cientos de especies quedaron a la deriva por la destrucción de su hábitat e incluso se tiene el reporte de cuatro jaguares que murieron atropellados.
“En su momento nos llamaron mentirosos por advertir del ecocidio. Una alternativa hubiera sido construir sobre la carretera y aprovechar lo que ya se sabía del tipo de suelo”, dijo.










