Hubo un tiempo en que moler, cocinar o conservar la comida exigía fuerza, fuego y hasta buscar hielo. Hoy, muchas de esas tareas comienzan con un botón.
Anatxu Zabalbeascoa, en su texto “Todo sobre la Casa”, explica que, con la evolución de la cocina, del espacio destinado a preparar alimentos en los hogares, aparecieron licuadoras, batidoras, trituradoras, cortadoras y robots.
“Más allá del pequeño electrodoméstico, los grandes aparatos también sufrieron revoluciones importantes”, destaca la autora.
Esta transformación se comprende mejor al revisar la historia de los aparatos que usamos a diario en el hogar.
Licuadora
El metate, el molcajete, los morteros y los molinos manuales precedieron a la licuadora. Pilar Gonzalbo, en el libro “Historia Mínima de la Vida Cotidiana en México”, comenta que cedieron terreno ante aparatos que permitían batir ingredientes con mayor rapidez en las labores del hogar.
Los registros históricos mencionan que, en 1922, fue Stephen J. Poplawski quien patentó un aparato mezclador de bebidas, considerado uno de los antecedentes de la licuadora.
Hoy existen equipos con distintas velocidades, sistemas de cuchillas y programas automáticos. Algunas pesan los ingredientes en el vaso, se conectan con aplicaciones y ajustan su funcionamiento según la receta.
Refrigerador
Mucho antes del refrigerador, conservar los alimentos significaba recurrir a la nieve, el hielo, el agua o espacios subterráneos.
El “Almanaque de la Sustentabilidad Alimentaria en la Ciudad de México”, de la UNAM, señala que William Cullen realizó una primera prueba de refrigeración artificial en 1748. Más tarde, en 1834, Jacob Perkins desarrolló un modelo que sentaría las bases de los refrigeradores modernos.
“Estos dispositivos no solo permiten preservar alimentos durante largos períodos, sino que son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria”, menciona Javier F. Jiménez en “Sabiduría Ancestral”.
Hoy, los refrigeradores incorporan distintas temperaturas, cámaras internas, conectividad Wi-Fi y sistemas que avisan qué alimentos están por vencer o sugieren recetas.
Estufa
Durante siglos, cocinar significó mantener vivo el fuego. La leña fue uno de los combustibles habituales y todavía forma parte de la cocina en distintos estados del País.
Jorge Lucendo, en su libro “80 Siglos de Invenciones”, explica que las estufas de gas comenzaron a desarrollarse durante la década de 1820 y para 1836 ya se fabricaban comercialmente.
En 1742, el inventor estadounidense Benjamin Franklin inventó la estufa de salamandra. Este fue el primer sistema de calefacción moderna no integrado en la construcción, como las chimeneas o fuegos de leña. “Esta estufa permite una mejor regulación de la combustión y un mejor control del humo que el tradicional hogar, por lo que también supone un ahorro de combustible”, enfatiza el texto.
Hoy algunos modelos de estufa se controlan desde el teléfono e incorporan convección y cocción con aire caliente. El fuego cambió de forma, pero no desapareció. De las manos a la pantalla, la tecnología facilita la tarea de cocinar.








