Cross Border Xpress (CBX) pasó de ser una apuesta binacional para resolver los tiempos de cruce entre Tijuana y San Diego a convertirse en un negocio de servicios aeroportuarios con cerca de 4 millones de usuarios al año, más de los que mueven aeropuertos como el de Mérida o Guanajuato.
El proyecto nació de una idea impulsada por empresarios mexicanos que detectaron una oportunidad en un problema fronterizo. El aeropuerto de Tijuana tenía capacidad para conectar con el sur de California, pero los pasajeros que llegaban a la ciudad debían enfrentar los tiempos de espera de las garitas convencionales para continuar hacia Estados Unidos.
La solución fue construir un puente peatonal de 130 metros que conecta directamente el aeropuerto de Tijuana con una terminal ubicada del lado estadounidense. El proyecto comenzó operaciones el 9 de diciembre de 2015.
“Un proyecto que surge de la iniciativa de un grupo de empresarios mexicanos que identificaron la oportunidad de utilizar la infraestructura del aeropuerto de Tijuana y conectarla con una terminal en San Diego”, describe Jorge Goytortúa, CEO de CBX, en entrevista.
El precio de un cruce sencillo oscila entre 23 y 30 dólares (entre 420 y 550 pesos al tipo de cambio actual), dependiendo de la temporada y del tipo de boleto.
El impacto de CBX también se refleja en la evolución del aeropuerto de Tijuana
Cuando el puente abrió en 2015, el aeropuerto de Tijuana atendía 4.8 millones de pasajeros al año y llevaba una década creciendo a una tasa compuesta de alrededor de 2% anual, según Goytortúa.
En los años posteriores, el tráfico se multiplicó. El aeropuerto llegó a 12.9 millones de pasajeros, casi tres veces el volumen registrado en 2015, mientras que también se duplicaron los vuelos y destinos disponibles.
“Casi se ha triplicado el número de usuarios del aeropuerto de Tijuana y se ha duplicado el número de vuelos y de destinos a los cuales se puede llegar de aquí”, señala Goytortúa.
La expansión de la conectividad modificó también el tipo de mercado al que sirve el aeropuerto. Actualmente, CBX conecta a pasajeros de Tijuana con 37 destinos nacionales, mientras que hace una década había 18 destinos desde el aeropuerto.
El modelo se apoya especialmente en los viajeros que viven en Estados Unidos y visitan a familiares en México. Para este segmento, utilizar Tijuana puede representar una alternativa frente a volar directamente a Los Ángeles o San Francisco.
Goytortúa asegura que los boletos desde Tijuana pueden ser entre 30% y 40% más baratos que los vuelos desde esos aeropuertos, mientras que el ahorro total del viaje utilizando CBX puede alcanzar entre 100 y 120 dólares por pasajero, de acuerdo con los monitoreos que realiza la empresa.
La siguiente apuesta es conectar con Asia
Después de una década en la que CBX ayudó a convertir a Tijuana en una puerta de entrada para viajeros del sur de California, la compañía busca ampliar el papel del aeropuerto hacia otros mercados.
Actualmente operan desde Tijuana conexiones internacionales como Hainan Airlines, con cinco frecuencias semanales a Beijing, y China Southern, con tres frecuencias semanales, según Goytortúa.
El objetivo es aprovechar la posibilidad de conectar simultáneamente con el mercado mexicano y con los pasajeros del sur de California.
“Tijuana se tiene que convertir en el puerto de entrada más importante de Oriente para llegar a México, Latinoamérica y el sur de California”, sostiene el CEO.








