El Aeropuerto Internacional de Tulum enfrenta un escenario que pone a prueba el modelo con el que fue construido. La salida de aerolíneas comerciales como Aeroméxico y Volaris reduce su oferta de vuelos justo cuando el destino turístico pierde atractivo por el encarecimiento de hospedaje, alimentos y servicios, mientras Cancún mantiene su posición como la terminal más conveniente para buena parte de los viajeros que llegan a Quintana Roo.
La alternativa no parece estar en convertirlo rápidamente en un aeropuerto de carga, como ocurrió con el AIFA después de que un decreto trasladó las operaciones cargueras del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) a Santa Lucía. La Riviera Maya tiene una vocación principalmente turística y, además, el movimiento de carga de la región tampoco atraviesa por un momento que justifique apostar de lleno por ese segmento.
El problema de fondo es que la construcción de una terminal aérea no genera por sí misma un mercado. Para que un aeropuerto consiga atraer y conservar rutas necesita conectividad terrestre, demanda suficiente y un destino capaz de competir por los pasajeros. Tulum enfrenta debilidades en los tres frentes.

Falta de conectividad encarece acceso al Aeropuerto de Tulum
El aeropuerto, inaugurado en diciembre de 2023, fue concebido como una alternativa para desahogar la saturación del Aeropuerto Internacional de Cancún. La lógica era similar a la que llevó a construir el AIFA para complementar al AICM, pero la experiencia de ambas terminales muestra que trasladar parte de la demanda requiere algo más que capacidad aeroportuaria.
Rosario Avilés, analista del sector aéreo, señala que uno de los principales problemas de Tulum está fuera de la terminal. Llegar desde Cancún implica recurrir a autobuses, taxis privados o vehículos rentados, sin una opción directa y accesible que facilite el traslado entre los dos puntos.
“Es complicadísimo llegar al aeropuerto de Tulum. Es caro porque hay muy poquita oferta de transportación terrestre. No tuvieron la planeación correcta. Les pasó lo mismo que en el AIFA: de la barda para dentro está perfecto, pero de la barda para fuera no está conectado con el resto de la infraestructura y eso ha hecho que sea muy caro y que sea muy complicado. A veces el transporte terrestre es más caro que el aéreo. Eso no ayuda”, comenta Avilés en entrevista.
La conexión terrestre también pesa en las decisiones de las aerolíneas. Para una compañía, una ruta no depende únicamente de que exista una terminal disponible, sino de que los pasajeros puedan llegar a ella con facilidad.
El caso del AIFA mostró esa limitación cuando algunas aerolíneas internacionales condicionaron sus operaciones a la existencia de una alternativa de transporte más eficiente, como el tren que conecta Buenavista con el aeropuerto de Santa Lucía.
En Tulum, la distancia respecto al principal nodo aéreo de la región agrava el problema. Fernando Gómez Suárez, analista del sector aéreo, considera que la combinación de una estrategia turística débil y una conexión insuficiente con Cancún contribuyó a la situación actual.
“Está un poco lejos para el turista tanto nacional como internacional, a una hora de Cancún en una ruta directa de transporte particular o de hasta dos si se alternan transportes como autobús y taxi. Si le sumas, por ejemplo, la condición de que los turistas disminuyeron por el encarecimiento de los servicios, esto también juega en contra”, añade.
El deterioro del atractivo turístico limita todavía más las posibilidades del aeropuerto. Tulum dejó de competir únicamente por tener una nueva terminal y necesita convencer a los viajeros de que el costo total del viaje, desde el vuelo hasta el hospedaje, alimentos y transporte, resulta competitivo frente a otras opciones de Quintana Roo.
Por eso, una de las alternativas es recuperar el mercado de pasajeros antes que buscar una transformación radical del aeropuerto. La región ya tiene una demanda turística y, en principio, Tulum no necesita crear un mercado desde cero, sino conseguir que una mayor proporción de esos viajeros utilice su terminal.
“El volumen de pasajeros ahí (en Tulum) debió de haberse incrementado sustancialmente, no por ser un nuevo mercado, sino prácticamente por enfocarse a uno que ya estaba saturado. (Tulum) es un mercado ahora cautivo que podría aprovecharse si se toman las cartas en el asunto de manera correcta”, explica Gómez Suárez.








