Hay quienes esperan el otoño para estrenar suéteres y pedir bebidas de temporada. En Texas, la estación también se anuncia con el aroma de las salchichas a la parrilla, ollas de chili cocinándose a fuego lento y bandas que ponen a bailar a pueblos enteros.
Si eres de los que planean un viaje pensando primero en qué van a comer, hay dos celebraciones que merecen un lugar en tu agenda: Wurstfest, en New Braunfels, y los campeonatos de chili de Terlingua. Y hay otros sabores esperando en el camino.
Wurstfest: Alemania se pone botas texanas
¿Una fiesta alemana en pleno Texas? Sí, y de esas en las que acabas cantando sin entender una palabra. New Braunfels, una ciudad ubicada entre San Antonio y Austin, conserva orgullosamente las raíces de sus fundadores alemanes y cada noviembre las celebra con Wurstfest. Durante diez días, esta tradición convierte los alrededores del río Comal en un festival de gastronomía, música, baile y entretenimiento donde la hospitalidad texana se encuentra con el espíritu bávaro.
Empieza por lo importante: el menú. Hay bratwurst, pretzels, chucrut, strudel y otras especialidades para quienes consideran que probar “solo un poquito” no cuenta como comer. A la mesa se suman cervezas, bandas de polka, bailes tradicionales y concursos tan peculiares como el de sostener un tarro de cerveza durante el mayor tiempo posible. Familias, amigos y visitantes se mezclan entre música y puestos de comida.
Wurstfest también es una forma de descubrir una herencia cultural que sigue viva fuera del festival. Las panaderías, los restaurantes y la arquitectura de New Braunfels cuentan la historia de generaciones que conservaron sus costumbres mientras construían una identidad propia. Aquí las tradiciones europeas tienen acento texano.
Terlingua: el chili es cosa seria (y los frijoles, un tema delicado)
Al otro lado del estado, las montañas del desierto de Big Bend ofrecen un escenario completamente distinto. Terlingua, una antigua comunidad minera convertida en destino de viajeros curiosos, recibe cada noviembre a cocineros que defienden sus recetas como si fueran secretos de familia. Aquí se celebran dos encuentros independientes: el CASI Terlingua International Chili Championship y el Original Terlingua International Championship Chili Cook-Off, herederos de una tradición que convirtió al pequeño pueblo en una leyenda gastronómica.
En estas competencias, el clásico Texas red chili se prepara con carne, chiles y especias, pero sin frijoles dentro de la receta que se juzga. Y nadie se pone de acuerdo sobre la mezcla perfecta de picantes. Eso sí, además del chili hay otras competencias culinarias, música y un ambiente vaquero que invita a quedarse más tiempo del previsto. La gastronomía aquí se vive con tanta pasión como cualquier campeonato deportivo.
Aprovecha el viaje para explorar Terlingua Ghost Town, cenar en el Starlight Theatre Restaurant & Saloon y recorrer los impresionantes paisajes del Parque Nacional Big Bend. Bajo un cielo lleno de estrellas, descubres que la fiesta va mucho más allá de la cocina. Es una de esas experiencias que justifican manejar kilómetros, apagar el celular y dejarse sorprender por el oeste de Texas.








