Lula Martin del Campo, chef creadora de un estilo para guisar que hermana los ingredientes mexicanos con la cocina contemporánea, está convencida de que México vive una revolución en materia gastronómica. Y las mujeres tienen que ver mucho con ello.
Y es que, su máxima aspiración como mujer y chef, ha sido, desde pequeña, el promover la cultura a través de la gastronomía mexicana. “Y es que sólo se ama lo que se conoce”, afirma, desde su rol de académica, chef y conferencista.
Transmitir a jóvenes generaciones, sobre todo chicas, haciendo entender la necesidad de aplicar con rigor los métodos tradicionales para fortalecer la gastronomía nacional, y que esta siga trascendiendo, es su sueño.
Y es que Lula no quiere ser recordada como solamente como “La chef de las Trencitas” por su singular peinado que ostenta con orgullo. Porque detrás de esa manera tan tradicional de arreglar su pelo, lo que existe es el deseo de exhibir esas trenzas, exaltando la revaloración de lo mexicano, y también la gastronomía nacional.
“Las trenzas me dan mexicanidad, pulcritud, con ellas dentro o fuera de la cocina me siento segura” afirmó la chef, mientras dirigía acciones en su restaurante Marea, Restaurante de Mar.
Su receta de vida la define basada en humildad para seguir aprendiendo la creatividad y la magia derivada de las mayoras que detrás de su delantal, mandan en sus cocinas, y son respetadas por lo que saben.
Lula recorre, de esta manera, la amplia geografía de la República añadiendo saberes, en sus restaurantes, en los cuales se celebra con orgullo al maíz, columna vertebral de los mexicanos, así como a los productos del mar.
Recuerda con nostalgia, su casa, en donde el papá era el mejor anfitrión, la mamá, la mejor cocinera, y el hermano, el también chef Nicolás, jugaban con caballitos de tequila.
Ese fue el primer acercamiento de la Chef Lula a la cocina para después, como afirma ella ”Tomar la sartén por el mango” en un momento en el cual el liderazgo femenino se vive dentro del ámbito gastronómico, con protagonismo, y no por una cuestión de cuota sino por las capacidades de las mujeres.
“La mujer mexicana se ha vuelto más visible, aunque es infatigable y sigue luchando. Con enorme esfuerzo ha ganado en este ámbito reconocimiento y respeto”, afirmó.
RECONOCE SU PAPEL EN LA COCINA
“Estoy en el lugar que quiero estar. Alimentar es el acto de mayor generosidad que puede haber. No me casé. No soy madre porque así lo decidí. Tengo pareja y vivimos en plenitud un noviazgo permanente”, afirmó, con una amplísima sonrisa.










