María Ciento 38, el restaurante reconocido por llevar lo mejor de la cocina siciliana a la CDMX, presentó recientemente Dolce Vita Baja, una colaboración única y deliciosa entre la Nonna Antonieta Di Pasquale y el chef Rafael Magaña, de Ensenada.
Rigattoni con brócoli frito, ensalada de pulpo con piquillos, polpete di sarde, pesca del día con puré de hinojo y semifreddo di mandorle fueron algunos de los platillos que conformaron el menú.
Desde su apertura en 2017, María Ciento 38 se ha convertido en un referente para quienes buscan probar lo auténtico de la cocina siciliana.
En esta ocasión, la Nonna Di Pasquale unió su tradición culinaria con el talento del chef Rafael Magaña, quien destacó por su manejo de ingredientes frescos de Ensenada, logrando una experiencia gastronómica única y perfecta.
Cristina Cialona, dueña del restaurante, explicó que este año ya tenía en mente la idea de invitar a un chef a su establecimiento. Inmediatamente pensó en Rafa Magaña, con quien comparte muchas afinidades. Un claro ejemplo de ello son los dos platillos que él propuso para el menú, los cuales reflejan su estilo y visión culinaria.
El chef de Ensenada comentó que cada plato que prepararon para este festival, llevaba una parte de ellos. Por eso, en la cocina es importante divertirse y disfrutar del proceso.
“Esta visita a la CDMX fue muy especial para mí, ya que la cocina representa amor, amistad y usar los productos de Ensenada. Por ello, fue un gran honor haber cocinado junto a la gran Nonna y estar también conviviendo con Cristina Cialona y Mario Llaca. Y venir a cocinar a María Ciento 38 es una oportunidad para disfrutar, compartir nuestra pasión por la cocina y vivir la experiencia al máximo”, expresó Rafa.
Legado siciliano
La Nonna Antonieta Di Pasquale, originaria de Sicilia, se siente profundamente satisfecha de haber cocinado junto al chef Magaña. En su restaurante, transmite el verdadero espíritu de la cocina siciliana, tal como lo aprendió de su madre y su abuela.
“La comida que servimos aquí es auténtica, como la que hacía mi madre. Por ejemplo, el ragú de lasaña o el pomodoro para los ravioles. Todo se elabora con mucho cuidado, sin prisas. No usamos nada de lata, las verduras siempre son frescas”, explicó la Nonna.
Para Antonieta, los vegetales juegan un papel fundamental en su cocina.
“Aquí les damos mucho protagonismo. Tenemos un equipo que se encarga de limpiarlos a conciencia, porque la calidad es clave en cada plato”, aseguró.
Cristina Cialona destaca que en María Ciento 38 no solo se ofrece excelente comida, sino también un ambiente cálido y acogedor, ideal para disfrutar de una buena comida acompañada de excelentes vinos.
Una historia para contar
Cuando la Nonna llegó a México desde Sicilia hace algunas décadas, no encontraba un lugar que le ofreciera la comida italiana que extrañaba. Motivada por ese vacío, decidió abrir su propio restaurante, aunque no fue un camino fácil.
“Mi esposo no estaba de acuerdo al principio, pero con el tiempo, y con el apoyo de mi hija Cristina, lo logramos”, puntualiza la Nonna.











