A primera vista parece un puesto más en la calle, una mesa cubierta por una lona azul y un letrero que simplemente grita “Tamales”; a un costado una olla destaca sobre un anafre, cualquier comprador pensaría que no hay nada fuera de lo ordinario con esta oferta de comida callejera, pero al acercarse y preguntar por la variedad reconocerían fácilmente su error, y si tienen suerte podrán percibir el aroma de este manjar mexicano con un toque diferente, alegría olfativa que deja una presencia dulce.
Una persona se acerca a comprar dos piezas, es difícil escuchar su elección, pero reflejan alegría por alcanzar su preferido, al destapar la olla emana ese vapor distintivo de un puesto de tamales, pero su esencia como perfume se esparce por el lugar y llama la atención de más de un transeúnte, y si preguntas el menú, ya que no es visible, sorprende la variedad y acento gourmet que destaca este antojito nocturno.
Desde los clásicos como verde con pollo, rajas con queso, hasta algunas innovaciones en Pachuca y sus alrededores como son: morita con carne de puerco, suadero en salsa verde y en salsa roja, chicharrón prensado, frijol con queso philadelphia o frijol con chorizo; hasta los dulces con un toque gourmet rellenos de: gansito, chocorrol, pingüino, galleta emperador, rompope, fresa, piña, guayaba y nutella; además de bebidas para acompañar como café y atole de chocolate, arroz, cajeta y nuez.
Estas delicias, pues no hay otro calificativo mejor para este producto, tuvo su origen de la mano de los tres hermanos Miranda Falcón: Yamil, David y Yahir, quienes llegaron a Hidalgo hace ocho años y ante la necesidad decidieron no sólo elaborar estos tamales para su consumo, sino que al verificar su gran sabor decidieron comercializarlos.
El curioso origen
Yamil Miranda Falcón relató en entrevista cómo llegaron a esta idea de vender tamales gourmet en el mercado de Pachuca y sus alrededores.
Originario de la Ciudad de México, Yamil llegó a Hidalgo hace ocho años como empleado de una institución federal, lo cual derivó en su migración a tierras hidalguenses; se sumó su hermano David y Yahir, el menor de los tres, pero siempre con la nostalgia de los sabores que se ofertan en la capital del país.
“Lo vimos como una necesidad de hacer un tamal exótico en Hidalgo, sí hay tamales, no puedo juzgar que sean malos, pero hacía falta algo más, sentíamos que no tenían ese sazón de sabor de la capital y eso nos orilló a hacerlos.
A cerca de dos años de iniciar formalmente con este trabajo, ya cuentan con tres sedes donde las personas pueden conocer y enamorarse de su producto: uno en el Reloj Monumental de Pachuca, uno más en la colonia Santa Julia, en la calle Rojo Gómez y finalmente en el Fraccionamiento Amores de Don Juan Tellez, todos con una gran afluencia de gente que busca sus tamales gourmet, no sólo por su variedad, sino por su gran sabor.
“Han gustado mucho a la gente, todo este tipo de sabores ya existían como tamales gourmet, pero tienen la sazón de mi hermano, le pone amor y cariño en la preparación, es muy perfeccionista en este tema de envolverlos, incluso hemos generado empleos gracias a los tamales. La mancha urbana crece mucho, nosotros fuimos unos de ellos que migraron a Hidalgo, hay mucha gente que viene de la capital y extraña ese tipo de sabores y quienes son originarios de Pachuca los prueban y se hacen adictos a este sazón”.










