“Aparte de las recetas clásicas de la casa, me gustaría compartir la historia familiar, tanto de la familia Patiño que armamos este lugar, como la de los socios que también están fotografiados porque son parte de esta dinámica. Y la familia que se logra en el día a día con el staff. Entonces es un libro familiar en todos los sentidos”, afirmó en entrevista la chef Mónica Patiño.
Ella, después de ocho restaurantes, diversos libros, programas de televisión y una vida de trabajo y pasión por la gastronomía, se retiró y vive desde hace varios años en La Toscana, en Italia. Regresa siempre con nuevos proyectos y el más reciente es este libro que llamó, simplemente, Taberna del León.
Sus páginas reflejan una parte del inicio de su carrera, pero también anécdotas, momentos memorables e historias de personajes importantes que llevan años trabajando en el restaurante ubicado en Plaza Loreto, como capitanes y meseros. Además, la publicación tiene, por supuesto, las recetas más emblemáticas del lugar.
Durante la entrevista, la chef abre el libro y se anima a leer un fragmento: “Te leo algo, lo abrí en la página 30. ‘Tuve que salir para poder volver, postal desde Gales, Inglaterra, a los 12 años (ya estoy llorando) aprendo inglés en la tierra de los Beatles, pruebo la mermelada de naranja, el té negro con leche, se detiene la tarde, pues es hora del té. El momento más importante del internado, hay sándwichitos, pastelitos, scones con nata y mermelada, mucho deporte, frío, lluvia, todo es nuevo’, comparte Mónica con mucha emoción.
También recuerda que a los 12 años tuvo su primer impacto de estar en otro país comiendo y aprendiendo cosas diferentes. Y ahí, lo único que quería era aprender a hacer mermelada de naranja para reproducir su experiencia. Ahora este sabor es uno de sus favoritos y más memorables.
Cocinando páginas
Todo se alineó para hacer el libro, en enero de 2024 llegó de Italia y se encerró dos semanas con su equipo para ver la línea editorial y gráfica. La fotógrafa Ana Hop, la antropóloga Mariana Coronel Gómez quien hizo entrevistas y escribió junto con Mónica, y Pedro Amado Farcug, todos talentosos, encontraron el espacio para coincidir y comenzar a crearlo.
“De alguna manera ya ves que me gusta todo lo visual, el arte, la fotografía, el diseño, obvio el servir, atender y los restaurantes, y dado que ya habíamos hecho los libros, como Sabores de Mónica Patiño, edición 1, luego ajustada, El regreso al origen, y participé en el de Frida Kahlo con el de Sabores de mi México, empecé a buscar una editorial. Participé en las ideas. Todo se alineó fue una consecuencia muy linda de talentos unidos que colaboraron”, platica la chef.
Pero la Taberna cumple 30 años en plaza Loreto y 46 desde su nacimiento cuando la chef abrió sus puertas en Valle de Bravo. Ahora no sabe bien la razón del nombre, afirma que habría que preguntarle a la niña de 22 años cómo se le ocurrió ese nombre.
“Como era en Valle de Bravo le dimos mucha importancia a la chimenea, a recibir esta gente que viene de fin de semana a descansar, que viene harta de la ciudad, del pavimento, del estrés, y era como esta taberna enfrente del lago, con madera tarasca de 200 años que a mis papás les costó mucho trabajo construir. Ya empezaba con mi creatividad y quería platitos membretados y pensaba en cómo ponerle solo la palabra Taberna. Todavía no entendía de registro de marcas, si se podía registrar o no, era totalmente naif, y luego dije: y si le ponemos un leoncito para que podamos dibujar algo. Así nace la taberna del león, de esa espontaneidad”, describe Patiño.
Entonces, la Taberna abrió en 1978, le siguieron Galvia en Polanco, Bolivar 12 en el Centro Histórico, MP café bistró, Naos, la Taberna de plaza Loreto, Delirio, Casa Virginia, y ahora Bistro 44. Este último con el chef Corentin Bertrand al frente, igual que de Taberna y Casa Virginia.
“Ahora estoy experimentando una etapa muy linda porque aquí los operadores son mis socios. Eso me permite tener la mente con más espacio y más creatividad. La creatividad no tiene límites y estando en ese lugar tan precioso pues imagínate la luz, los colores, y todo. Yo curé todo desde Italia, el estilo, el cómo, correcciones, entonces fue muy alineado. Todo fue muy armonioso”, concluye la chef.











