Por Franciso Madrid
Esta semana, el Inegi dará a conocer la información de su Encuesta de Viajeros Internacionales correspondiente al mes de junio, con lo que será posible tener un balance del desempeño del turismo internacional durante el primer semestre del año.
En línea con lo que viene ocurriendo en los últimos meses, es fácil anticipar que desde la Secretaria de Turismo se festinará el crecimiento en las llegadas de visitantes internacionales y, una vez más, se evitará la valoración de los resultados del turismo aéreo.
¿Por qué será así? Porque, como sucede desde el mes de marzo, los datos revelarán la continuación de un patrón descendente, a pesar de la realización de algunos partidos de la Copa Mundial de Fútbol en nuestro país. Y si bien hubo un incremento de pasajeros internacionales en los aeropuertos de las tres ciudades sede, esto no será suficiente para compensar la profunda calda reportada en junio en los aeropuertos de las principales playas: 13 J% en Cancún, 14.2% en Los Cabos y 33.4% en Puerto Vallaría.
Hemos mencionado de manera reiterada en este espacio editorial que la atención sobre el comportamiento del turismo internacional debe priorizar la variable de las llegadas de turistas por vía aérea, toda vez que en este segmento se concentra -de manera sistemática- alrededor del 80% de las divisas turísticas del país.
Las razones detrás de este descenso en el flujo de estos viajeros son multifactoriales, como hemos comentado en ocasiones anteriores, y tienen que ver con el entorno internacional, debido a la incertidumbre provocada por la guerra en Medio Oriente y el impacto que ha tenido sobre los precios del petróleo. A ello se suma una temporada inusualmente alta de arribazón de sargazo en el mar Caribe; los efectos de la visibilidad asociada a la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación; la fortaleza del peso frente al dólar; y la sequía en materia de promoción turística internacional por parte del gobierno federal, que ya data de casi ocho años. A esto habría que agregar el buen trabajo de los destinos competidores, como es el caso de República Dominicana, que en los primeros siete meses del año ha recibido 7.7 millones de turistas internacionales, lo que representa un incremento de 7% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Sin duda, como ya se dijo, el entorno internacional no es el más propicio para entusiasmar a la demanda, pero esto no quiere decir que esta se haya cancelado. Así, por ejemplo, los viajes de los norteamericanos al exterior han decrecido solo 11% en el primer semestre del año. Por su parte, España, uno de los principales referentes en materia de turismo, recibió 46.6 millones de turistas internacionales, 4.6% más que el año anterior, con un aumento en el gasto de 7%. Por cierto, en este país se experimentó un crecimiento de 2.6% en la llegada de turistas provenientes de Estados Unidos durante el primer semestre, en comparación interanual.
Explicar el descenso de los turistas aéreos como consecuencia de la incertidumbre global y del aumento en los precios del petróleo es una tentación, pero, a la luz de los datos anteriores, no resulta del todo convincente.
Además, habría que agregar al análisis de los resultados del turismo mexicano dos hechos importantes: por un lado, el turismo que viajaba a Cuba, otrora competidor de México, se ha diluido en los últimos años; y, por otra parte, Jamaica sigue afectada después del impacto del huracán Melissa, en octubre de 2025.
En particular, resulta muy preocupante la caída de los viajes de los estadounidenses a México, que, en comparación con el primer semestre de 2025, ya acumulan una reducción de más de 500 mil turistas en el mismo periodo de este año.








